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El origen de las regatas de traineras: de trabajo pesquero a deporte.

la historia de las regatas de donostia san sebastian hotel monte ulia

Las regatas de traineras es una de esas citas marcadas con rojo en el calendario de la ciudad de San Sebastián. Los dos primeros domingos de septiembre se celebra La Bandera de la Concha. Un día muy esperado por todas aquellas localidades que cuentan con trainera: Orio, Hondarribia, Donostia, Bermeo, Castro, Pasaia…

Se trata de una competición considerada como las olimpiadas de las regatas. No es un torneo oficial, pero debido a su gran tradición y el encanto de remar en la bahía de la Concha, todas las traineras ansían ganar la regata y ondear la bandera en aguas de La Concha. Ganar la Bandera de la concha es uno de los grandes objetivos de la temporada para muchos equipos.

Seguro que en más de una ocasión has disfrutado de las regatas de la Concha. Desde el puerto, el Monte Urgull, la Playa, la isla o desde algún pequeño barco… Pero quizás no conoces cuál es su origen y cómo comenzaron a disputarse estas carreras.  Desde el Hotel Monte Ulía de Donostia-San Sebastián te invitamos a sumergirte en esta bonita historia que se ha convertido en una de las grandes tradiciones en San Sebastián.

Las traineras y la pesca en alta mar.

El origen de las regatas de traineras debemos encontrarlo, como no podía ser de otra manera, en el mar, y más concretamente en la actividad pesquera.  Antiguamente, las embarcaciones pesqueras precisaban de hombres fuertes y resistentes para alcanzar los bancos de peces en alta mar.

Estamos en el Cantábrico y para llegar a alta mar es necesario contar con hombres capaces de llegar lejos y combatir palada a palada con la dureza de este mar bravío. Los fuertes vientos y las grandes oles hacen la tare más complicada, y por ello siempre seleccionaban a los mejores para este trabajo. Los diferentes escritos revelan que era un trabajo muy bien remunerado.

La tarea de estos hombre no era únicamente la de llegar hasta los bancos de peces en busca de alimentación. Si no que, además, tenían que pelear por ser los primeros en regresar a puerto y vender la pesca en las subastas al mejor precio.

Esta pelea económica generó disputas entre las diferentes cuadrillas de pescadores, ya que todos peleaban por obtener el mayor rendimiento económico del esfuerzo realizado.

El atoaje de barcos en puertos de difícil acceso.

Además de la pesca en alta mar, otra de las actividades que originan las regatas de traineras fue el atoaje de barcos. El atoaje consiste en remolcar pesqueros de gran tamaño hasta el puerto, tarea que se realizaba habitualmente en accesos complejos y de mucho oleaje, como por ejemplo Pasaia o Bilbao.

Este remolcamiento también lo hacían las cuadrillas de pescadores, que siempre pugnaban por llegar los primeros hasta los barcos de mayor tamaño. Si ya era difícil remar rápido, imagínate lo duro que debía ser remar en aguas cantábricas tirando de un pesquero de mayor tamaño. Era una tarea exclusiva de los chicarrones del norte. Sólo los más válidos eran contratados para este trabajo.

La llegada de los barcos de vapor

La llegada de las nuevas tecnologías siempre provoca que muchos trabajos queden olvidados en los libros de historia, y así sucedió con la importante tarea que realizaban estas cuadrillas de pescadores. El barco de vapor sustituyó de forma radical las traineras, ya que no era necesaria la fuerza humana para llegar hasta los bancos de peces o remolcar pesqueros.

De trabajo a tradición

La primera competición de traineras documentada data del año 1854, cuando durante las fiestas de San Juan (Gipuzkoa), tres traineras de Pasaia que se dedicaban al atoaje disputaron una competición, siendo la ganadora la Trainera de San Pedro.  Poco después, con la llegada del motor a las embarcaciones, dichas competiciones siguieron disputándose. Y es que los pescadores locales no querían olvidar la profesión que les había dado de comer durante tantos años

La bandera de la Concha.

Era tal la afición que había en Gipuzkoa a las traineras, que en el año 1879 el Ayuntamiento de Donostia organizó una regata incluyendo el evento dentro del programa de fiestas de la Semana Grande de Donostia. Fue un éxito rotundo y se decidió celebrar otra regata todos los años.

El resto de la historia seguro que ya la conoces. Cada mes de septiembre, durante los dos primeros domingos, miles de personas se reúnen en torno a la bahía para animar a las traineras de su pueblo. Cada una con sus colores característicos, tiñen Donostia de tradición y cultura durante unas jornadas apasionantes.

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